Brindo porque el año nuevo traiga felicidad
Grindo dambien dor gue dengamoss buuuchos esitoss
Y buidadiiin gon la garretera ehhh buchachoss, hip zi guebes no gonduscas.
Gringo odra vess
Enrhipque5
Brindo porque el año nuevo traiga felicidad
Grindo dambien dor gue dengamoss buuuchos esitoss
Y buidadiiin gon la garretera ehhh buchachoss, hip zi guebes no gonduscas.
Gringo odra vess
Enrhipque5
Menea tus caderas hazlo con pasión
Como disfrutamos en cada cotillón
Vivid hermanos esta danza oriental
Que yo os dedico cada Navidad
Con las doce uvas y una copa de cava
Esta danza divina que nunca se acaba
Practiquemos juntos la danza del ombligo
Que se baila en viernes, sábado y domingo
Y el año que viene para San Silvestre
Volvereis a disfrutar de la danza del vientre.
(A la Nena con cariño)
Enrique5
A Mª Jesús… a Ignacio
Enrique5
Para todos vosotros; los que estáis y los que no, y especialmente para Tayin . Con todo mi cariño y mis mejores deseos, os quiero.
Nena
Erase una vez dos pingüinos que vivían en el Polo Norte. Siempre estaban metidos en casa pues tenían mucho frío. Sus amigos no se lo podían creer.Un buen día salieron a dar un paseo y vieron un barco muy grande. Atraídos por la curiosidad se lanzaron al agua y se acercaron a el. El barco era un pesquero y se acercaron tanto a el barco, que cayeron atrapados en sus redes.
Sin darse cuenta les metieron a la bodega del barco. Una vez que llegaron al puerto, y mientras descargaban el pescado, se dieron cuenta de su captura. Cogieron a los dos pingüinos y los llevaron al zoo de la ciudad.
Allí les bañaron y les dieron comida.
También una casita muy bonita.
Por fin no iban a tener nunca más frío.
Fueron muy felices, y colorín colorado este cuento se ha acabado.
Autor: M.J.S.
Enrique5
Seis rosas que hablan y ríen con el viento
Seis perfumes que conquistan corazones de miel
Seis canciones que mecen cunas de ilusión
Una rosa que se escapa en una estrella de cristal
Una luna que la mira divertida y la espera.
Cinco rosas que respiran el murmullo del silencio
Cinco lágrimas de rocío que acarician sus pétalos
Cinco rosas que miran las estrellas de cristal
Una luna que las mira divertida y las espera
Una estrella que las mira, sonríe y las espera.
A MIS HERMANOS
Enrique5
A Mª JESUS
El viento es monótono y seco. Pasan los días como los sueños y las voces, el ayer lánguido y triste.
¿Cómo escuchar tu voz en los labios del silencio?
Mírame imaginándote en la calma del ocaso, bajo la luz de un cielo estrellado.
Calla mi boca tu ausencia, en cada instante que pasa.
Soy la linfa del caudal disperso que se oculta, es esta noche íntima, donde esquivo la orfandad del pensamiento.
Dame una soledad intacta y pura, que pueda sentir la exceltitud del alma, oir tu risa en un niño jubiloso, escuchar la lluvia entre los recodos dormidos del jardín.
Así en el azul de tu distancia, a solas lloro tu abandono.
Si pudiera sentirme leve como el viento, llegar a ti humildemente sin sueños ni ataduras. Así, en el hondo anhelo de mi alma, sigo sin encontrarte.
Pinceladas violetas abren mi ventana, la brisa huele a rosas…tu voz inefable me grita en la senda estremecida.
La muerte oculta matices de belleza que aún no has penetrado.
Vibra tu alma cuando la sombra llega con sus tenues misterios.
¿Qué hacer sin tí? Me pregunto tantas veces, mientras la vida sigue su curso.
Tu espacio está lleno de rosas marchitas. Tú no puedes morir porque vas en nosotros y más allá de nosotros.
Este dolor nuevo, dolor llevado en las entrañas hace brotar acongojadas voces.
Hoy he comprendido la distancia y llegó hasta mi la honda tristeza.
Me invade la ternura, me quedo a dos pasos del llanto.
(Adaptación del poema “Tu recuerdo” de Yanira Soundy)
Enrique5
A eso…
A eso de caer y volver a levantarte,
de fracasar y volver a comenzar,
de seguir un camino y tener que torcerlo,
de encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso no le llames adversidad, llámale sabiduría.
A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente,
de fijarte una meta y tener que seguir otra,
de huir de una prueba y tener que encararla,
de planear un vuelo y tener que recortarlo.,
de aspirar y no poder,
de querer y no saber,
de avanzar y no llegar.
A eso no le llames castigo, llámale enseñanza.
A eso de pasar juntos días radiantes,
días felices y días tristes,
días de soledad y días de compañía.
A eso no le llames rutina, llámale experiencia.
A eso de que tus ojos miren y tus oídos oigan,
tu cerebro funcione y tus manos trabajen,
tu alma irradie, tu sensibilidad sienta, y tu corazón ame.
A eso, no le llames poder humano, llámale milagro divino…
(famacero.com/poemas.htm-43k)
Mª Jesús.