
-Ten los pies en el suelo y la cabeza en el cielo. Cuando camines de noche mira las estrellas; interésate por cuando la luna crece y cuando mengua, y aprende a localizar algunas constelaciones. En algún momento de tu vida duerme al raso: la espalda contra el calor de la tierra, los ojos mirando al cielo.
- Siempre que hables con otra persona ponte por un momento en su lugar, imagina que tú eres ella; seguro que la entenderás mejor.
- Aunque cueste algún esfuerzo, mantén siempre una pizca de alegría en tu ánimo; la alegría es contagiosa y se comunica a la gente.
- Intenta comprender a los niños, y adáptate en lo posible a su mundo; también ellos habitan la Tierra. Cuando camines y te encuentres con un niño, abre bien tus ojos y sonríele.
- Trata a las personas como te gustaría que te tratasen ti, de esta manera tu mundo será más hermoso y habitable. No esperes milagros de los demás, ni te ofendas por el olvido de los otros. Confía en ti mismo y no hagas caso de adivinos y curanderos.
- Aliméntate de la mejor manera posible, sana y racionalmente, sin caer en los excesos. Tu propio cuerpo es el mejor médico, quien mejor te conoce.
- Piensa que las personas silenciosas son a menudo intuitivas. Respeta su silencio y aprécialo tanto como la compañía de un buen conversador. Las grandes ideas nacen del silencio y la meditación.
- Reconoce a Dios en todos los dioses y en todas las culturas, Alá, Yahvé, Buda o Krishna participan del mismo principio.
- Ejercita tu cuerpo. Respira aire puro y camina al menos durante media hora cada día. Cuando estés solo, habla de vez en cuando con los animales y las plantas. Lee y mira con tranquilidad a la gente que te rodea. Observa cómo transcurre la vida, cómo se mueve el mundo. Regálate de vez en cuando la contemplación de un hermoso paisaje en las montañas o junto al mar.
- Escribe y pinta, aunque pienses que no lo haces bien. Escribir te ayudará a conocerte. El dibujo y la pintura relajarán tu mente.
- Y verás que tu vida resplandece; sentirás tus pies más ligeros y la conciencia más ancha. Quizá no lograrás cambiar el mundo, pero empezarás a saber de ti mismo.
“La Sonrisa de la Tierra” ( Ramón Villeró )
Cortesia de la Nena.
Escrito por Javier
Escrito por Javier 
Escrito por Javier 









































