Ninguno nacio para si mesmo

 

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   Aquí tenemos a un escritor de mediados del siglo XVI expresando de una manera simple y profunda al mismo tiempo, sus consideraciones sobre la vida en el campo y el como vivirla. Sus sabias palabras nos hablan de un espíritu sensible y universal, lleno de fe en el potencial de sus semejantes, cuando estos eligen las actividades más fructíferas y solidarias, como es la plantación de árboles. Siempre recuerdo con admiración este parrafo del libro que ahora comparto contigo:

“…La primera es, que en los arboles, no ay tanto trabajo como en las viñas, y ay mas provecho y deleite, y en las frutas placer, y la frescura de las hojas, los colores y los olores, de diversas maneras de flores, la variedad de los sabores en la multitud de las frutas, sombras del Verano, musicas suavissimas de pajaritos, que gorjean en los arboles, mil maneras de frutas que suceden unas a otras, unas para verdes, otras para verdes y secas. No me quiero poner a relatar por entero sus lindezas, los provechos de las arboledas y frutales. El que qusiere gozar dellas en la vejez (si Dios allá le llegare, que no ay ninguno que no aya esperanza de llegar a viejo) procure trabajar, y poner en la mocedad y plantar, que una de las cosas en que mucho los viejos se huelgan (como dice Tulio) es con los arboles que pusieron quando mozos. No deven aguardar a plantar arboles quando viejos, que les acaecera como a los que se casan a la vejez, que dejan los hijos chicos y huerfanos.
No digo que por ser viejos dejen de plantar, que aunque no lo huvviesen de gozar mas vale dejar a los enemigos en la muerte, que demandar a los amigos en la vida, quanto mas que no ay ninguno por vejorrioto que sea, que no tenga esperanza de vivir
su parte de años, y aquellos nunca assoman,pues necedad es tener esperanzade vivir, no trabajar continuo para sostener la vida, quanto mas siendo el ejercicio de las arboledas tan santo,tan agradable, y deportoso, y de tan poco trabajo, que casi menos no puede ser,y tan provechoso, que una buena obra de poner un arbol aprovecha a presentes y venideros, y quanto vive el arbol, tanto ayuda aquella buena obra, que sembrar los campos de pan,solamente aprovecha a los que siembran, y a pocos despues dellos, y a esse aprovecha que lo trabaja: y pocas gracias a los tales,que para si solos trabajaron, o quando mucho para sus hijos, mas poner arboles para hijos y nietos, y muchas generaciones, y como otros plantaron para nos, gozamos de su trabajo, cosa justa es que nosotros trabajemos y plantemos para nos, y para los que despues de nos vinieren, que bien mirando ninguno nacio para si mesmo solamente,
que a los semejantes poco se les deve agradecer. Pues es bien que cada uno procure poner y plantar arboles….Quantos en su vejez han puesto arboles de que no esperavan ver fruto, y han gozado dellos muchos años, y quantos a los veinte años han gozado de los arboles que pusieron quando niños…”

Agricultura General de Gabriel Alonso de Herrera, 1513

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