Desahogandome

 

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    La falta de oxígeno ya es insostenible, ni siquiera puedo andar. Sólo soy capaz de buscar un aire que no llega. ¡Me ahogo, me ahogo, me ahogo! Es terrible, sólo existe el miedo, el terror, el pánico. A pesar de aumentar la presión de flujo, la obstrucción pulmonar impide la entrada de aire a los…al pulmón. No puedo moverme, he quedado inmóvil. Todo mi cuerpo esta envarado, intento alargar mi cuerpo lo más posible hacia el cielo, dominado por la angustia pienso que cuanto más arriba más aire. Ya no rezo, hace tiempo que no ruego oxigeno. La tensión me crispa de tal manera, que cuando la tortura termina me quedo, agotado, sudoroso y pálido.
Estoy a punto de ingresar en el hospital. Cosa que me desespera más, si cabe, que estar enfermo. Porque a lo uno se le suma lo otro, aumentando el sufrimiento. Es muy duro, una suma de pérdidas. Pero que, como un efecto dominó, arrastra otras muchas. Lo que peor llevo es la convivencia, compartir espacio con desconocidos, especialmente el baño. He sido compañero de muchos tipos de personas.Todo un abanico de caracteres, edades y oficios. Los menos previsibles fueron un enterrador, y un cura. Todo un muestrario del ser humano. Unos resultaron ser bellísimas personas, otros insufribles. Recuerdo uno que no me dio ni siquiera la opción de compartir habitación. La enfermera encendió la luz para meter mi cama que venía de urgencias, de repente oímos un chillido espeluznante acompañado de una avalancha de graves improperios, intercalados por ¡apague! La voz agresiva que nos urgía a quitar la luz, a base de palabrotas y tono grosero; venía de mi supuesto compañero. La enfermera, repuesta a duras penas del inesperado e incomprensible comportamiento, contraatacó y empujo mi cama con determinación. Pero quedo clavada en el sitio porque yo a la desesperada la retenía sujetándome al marco de la puerta. Por lo que la confusión del broncas y la enfermera fue total. Su asombro quedo resuelto cuando dije, “ahí yo no entro, ni hablar. Me niego a quedarme a solas con ese individuo” En ese momento la enfermera cambio de combatiente y se olvido del gruñón, para enfrentarse a mi, “esto es lo que hay, son las normas,” pero le di poca batalla presentándole un ultimátum,” o me cambia de habitación o pido el alta voluntaria”. Vacilo un momento y acabó cediendo. En otras circunstancias me hubiera dicho “usted decide” Pero ella misma me justifico su cambio de actitud diciéndome “es que los cojos tienen mal carácter”. Eso dicen, dije yo asustado todavía de tan bélico recibimiento. A lo que ella puntualizo; en realidad, le han cortado la pierna entera.

 

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3 Responses to Desahogandome

  1. Makkkafu dice:

    Con tu permiso me lo llevo.

    Gracias por compartirlo.

    C.A. Makkkafu.

  2. SOLEDAD dice:

    tio, se me hace un nudo en la garganta al leer tus palabras,ojala pudiaramos estar mas cerca para poder verte y ayudarte todo lo que no podemos. Cada dia que pasa estoy mas orgullosa de ser tu ahijada y aunque estes lejos gracias a mi madre te siento muy cerca.
    GRACIAS POR SER TAN ESPECIAL PARA MI
    TE QUIERO

  3. Javier dice:

    Soledad eres un encanto. En ti hay amor, ¿que más se puede pedir?. Gracias por el regalo de tu generoso corazón. Cariños

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