NO…

No puedo, no entiendo, no quiero, no lo soporto.

Como decía el tío Tayin, cada uno vive su dolor como puede, yo no puedo vivirlo, no lo resisto, no quiero pensar en ese fin de semana, no quiero recordar esos ultimos momentos, no puedo, no quiero, no lo comprendo…No deseo ser consciente de que no esta, de que fue nuestro tímido adiós, de que simplemente dandole la mano nos sentía, pero nosotros no podremos volverle a sentir.

No pienso, no echo la vista atrás, no analizo lo que paso…¿por qué? porque siempre fui cobarde, porque enfrentarme al dolor es duro, y no soy fuerte, ni independiente, ni capaz de ello. No es que no piense en ti, tío Javier, es que me duele hacerlo y no sé si soy capaz de asumirlo. Me encantaría que lo supieras, que no es que te reniege, es que no puedo, no puedo, no puedo…

Te quiero, no sé tampoco si te lo dije suficiente…

Belencitas

3 respuestas a NO…

  1. Nena dice:

    Querida niña; Nadie nace sabiendo enfrentarse al dolor, pero se aprende., qué remedio !! qué otra cosa se puede hacer ?
    Y aprendes.
    Recuerdas los momentos bellos que te dió ésa persona que te amaba, que río contigo, que conversó largamente, que te conoció, que te dió su amor.
    Aprendes a valorar, esos años que compartistéis juntos, por un mismo camino.
    Recordar es sentir amor, es sentir dolor. Pero no una cobardía. Recordar significa reconocer que le querías y que te quería.
    No sientas dolor por recordar o por pensar en el Tío Pirulo, porque hacerlo, es de alguna forma, continuar amándolo.

  2. BELEN dice:

    Cada uno vive el dolor como sabe. Tú no eres cobarde, no se trata de recordar los momentos más dolorosos, al contrario, si tu mente los rechaza, es mejor así, no te atormentes por ello. No hace el amor más puro recordar momentos dolorosos, sino los más hermosos. No amas menos por ello.
    Mi hermano, te soñaba dulce, alegre, llena de vida y entusiasmo. ¿Recuerdas cuando descubrió tu blog? “Sonrie siempre” ¡que nombre tan bonito!. Él admiraba tu entusiasmo, tu temple ante la vida, tu amor a cada instante. Se reía siempre con las cosas que yo le contaba de tí. Admiraba tu valoración de la vida, tu capacidad de disfrutar desde lo más pequeño hasta lo más grande.
    Le hubiera encantado acompañarte a regalar abrazos con tus lobatos.
    Estuviste alli, en sus últimos momentos, cuando ¡tanto amor necesitó! tú se lo diste dandole la manita. Ya está, recuerda su ternura y su dulzura, que es lo que él hubiera deseado y sigue repartiendo amor como a él le hubiera gustado hacerlo.
    te quiere. mami.
    P.D. : Sonrie siempre.

  3. BELEN dice:

    Gracias nena, me ha encantado lo que dices y me aporta algo de alivio. Tienes ¡tanta razón! No hay que sentir dolor al recordar o pensar en Javier, ya que ello es continuar amándolo.

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