El tesoro de Juan

Jueves, 8 febrero, 2007

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    Hoy me ha visitado mi amigo Juan, y me ha traído unos pasteles. Siempre ha sido muy detallista. Me agrada mucho recibir sus ”presentes”. Con lenguaje no verbal, me dicen:” Ya pensaba en ti antes de venir a verte, te quiero, estas en mi corazón.” Los regalos tienen poder sobre nosotros. Nos condicionan a tener una respuesta positiva hacia el autor, y sin darnos cuenta nos crean un agradecimiento intemporal. Si son inesperados, aumentan notablemente sus efectos. Y no digamos si tienen un toque personal. Pero donde mayor es su fuerza de conquistarnos es cuando son constantes en el tiempo. Quiero decir; cuando la misma persona te obsequia a menudo. A este perfil pertenece mi querido Juan. Es una persona muy detallista, siempre que me visita aparece con algo. El sentimiento que ello me provoca es difícil de explicar; es como si yo fuera un cofre en el que fuera depositando presentes. Con el tiempo, pesa, y te das cuenta de que has reunido un tesoro, ”el tesoro de Juan”. Y cuando me desencanto con el, porque no apruebo aspectos de su carácter, me encuentro sin querer con uno de sus regalos que me recuerdan su amor. Mi buen amigo, tú eres mi mejor regalo.

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