LA PÉRDIDA DE LA ESPERANZA

Viernes, 12 octubre, 2007

 

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Una vez presencié una dramática demostración del estrecho nexo entre la pérdida de la fe en el futuro y su consiguiente final. F., el jefe de mi barracón, compositor y libretista bastante famoso, me confió un día: “Me gustaría contarle algo, doctor. He tenido un sueño extraño. Una voz me decía que deseara lo que quisiera, que lo único que tenía que hacer era decir lo que quería saber y todas mis preguntas tendrían respuesta. ¿Quiere saber lo que le pregunté? Que me gustaría conocer cuándo terminaría para mí la guerra. Ya sabe lo que quiero decir, doctor, ¡para mí! Quería saber cuándo seríamos liberados nosotros, nuestro campo, y cuándo tocarían a su fin nuestros sufrimientos.” “¿Y cuándo tuvo usted ese sueño?”, le pregunté. “En febrero de 1945″, contestó. Por entonces estábamos a principios de marzo.”¿Y qué le contestó la voz?”. Furtivamente me susurró: “El treinta de marzo.”
Cuando F. me habló de aquel sueño todavía estaba rebosante de esperanza y convencido de que la voz de su sueño no se equivocaba. Pero al acercarse el día señalado, las noticias sobre la evolución de la guerra que llegaban a nuestro campo no hacían suponer la probabilidad de que nos liberaran en la fecha prometida. El 29 de marzo y de repente F. cayó enfermo con una fiebre muy alta. El día 30 de marzo, el día que la profecía le había dicho que la guerra y el sufrimiento terminarían para él, cayó en un estado de delirio y perdió la conciencia. El día 31 de marzo falleció. Según todas las apariencias murió de tifus. Los que conocen la estrecha relación que existe entre el estado de ánimo de una persona —su valor y sus esperanzas, o la faltade ambos— y la capacidad de su cuerpo para conservarse inmune, saben también que si repentinamente pierde la esperanza y el valor, ello puede ocasionarle la muerte. La causa última de la muerte de mi amigo fue que la esperada liberación no se produjo y esto le desilusionó totalmente; de pronto, su cuerpo perdió resistencia contra la infección tifoidea latente. Su fe en el futuro y su voluntad de vivir se paralizaron y su cuerpo fue presa de la enfermedad, de suerte que sus sueños se hicieron finalmente realidad.

“El hombre en busca de sentido” – Viktor Frankl

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LOS ERRORES DE EDISON

Viernes, 5 octubre, 2007

 

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Existe un anécdota de Tomas Alva Edison que ya se ha hecho legendaria. En una ocasión cierto caballero le preguntó que había sentido al fracasar tantas veces en sus intentos por fabricar una bombilla eléctrica. Edison respondió que nunca había fracasado, ¡sino que había descubierto exitosamente miles de maneras en que no debía debía fabricarse una bombilla eléctrica!. Esa actitud positiva frente a los errores permitió a Edison aportar al mundo tanto como el que más en toda la historia humana.

Por favor, sé feliz. Andrew Matthews


LA MUJER DE LA LIMPIEZA

Martes, 25 septiembre, 2007

 

En cierta ocasión, durante mi segundo semestre en la escuela de enfermería, el profesor nos hizo un examen sorpresa. Leí rápidamente todas las preguntas, hasta llegar a la última: “¿Cómo se llama la mujer que limpia la escuela?”

Seguramente era una broma. Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela. Era alta, de cabello oscuro, unos 50 años, pero, ¿cómo iba a saber su nombre? Entregué el examen sin contestar la última pregunta.

Antes de que terminara la clase, alguien le preguntó al profesor si esa pregunta contaría para la calificación. “Definitivamente -contestó-. En sus carreras ustedes conocerán a muchas personas. Todas son importantes. Ellas merecen su atención y cuidado, aun si ustedes sólo les sonríen y dicen: ¡Hola!”

Nunca olvidé esa lección, y supe luego que su nombre era Dorothy.

Extraido del libro “La culpa es de la vaca”.


Mi familia y otros animales

Jueves, 5 abril, 2007

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Seguramente el libro que más me ha echo reír en mi vida sea “Mi familia y otros animales” de Gerald Durrell. Además de muy divertido, es entretenido y de fácil lectura. Primero de una trilogía (Bichos y demás parientes, En el jardín de los dioses), narra la infancia del autor con su familia en la isla griega de Corfú. Una familia desconocida acaba siendo entrañable y cercana. Todos los personajes son reales y sus peculiares caracteres sumados a los de sus amistades personales, los hacen una familia atípica, que resulta todo menos aburrida. Una vez leído el primero querrás leer los siguientes, y te encariñaras con los tres . Aunque el más gracioso es el primero. Durrell nos va dando a conocer la geografía, flora y fauna de la isla, así como la vida de sus habitantes. Todo ello con numerosas anécdotas y un gran sentido del humor.

Además de escritor Durrell es un prestigioso naturalista, fundador del zoológico de Jersey y la Durrell fundaciónWildife Conservatión.

.”Lo que necesitamos es SOL,” continuó Larry; “¿no estás de acuerdo, Les?… Les… ¡Les!Leslie desenmarañó una gran cantidad de algodón de un oído. ¿Qué dijiste? preguntó. ¡Ahí lo tienes! dijo Larry, triunfalmente volteándose hacia Madre, “se ha hecho imposible entablar una conversación con él. Te lo digo, ¡qué situación! Un hermano no puede escuchar lo que dices y al otro no se le puede entender. En serio, es hora de que hagamos algo. No pueden esperar que yo cree prosa inmortal en una atmósfera de tinieblas y Eucaliptus.”

“Sí, cariño,” dijo Madre vagamente.”Lo que todos necesitamos,” dijo Larry, entrando en calor nuevamente, “es sol… un país donde podamos crecer.””Si cariño, eso sería muy bonito,” asintió Madre, sin prestar atención.”Recibí una carta de George esta mañana – dice que Corfú (Grecia) es maravilloso. ¿Por qué no empacamos y nos mudamos a Grecia?””Muy bien cariño, si así lo deseas,” dijo Madre descuidadamente. Con respecto a Larry, Madre normalmente se cuidaba en no comprometerse. “¿Cuándo?” preguntó Larry, bastante sorprendido con esta inusual cooperación.

Madre, percibiendo que había cometido un error táctico, cautelosamente bajó Recetas fáciles de Rajputana.

“Bueno, pienso que sería una buena idea que tu partieras primero, cariño, y arreglaras las cosas. Luego nos puedes escribir y me dices si es bonito y todos los demás nos vamos para allá,” dijo astutamente.

Larry le mandó una mirada marchita. “Eso dijiste cuando sugerí que nos fuéramos a España,” le recordó, “y estuve sentado allá esperándolos en Sevilla dos interminables meses, mientras tú no hacías otra cosa que mandar inmensas cartas inquiriendo sobre cañerías y agua potable, como si yo fuese el alcalde de la ciudad o algo similar. No, si vamos a Grecia, nos vamos todos juntos.”

“No seas exagerado, Larry,” dijo Madre dolidamente, “en todo caso, no nos podemos mudar así no más. Tengo que hacer algo con esta casa.”

“¿Hacer? ¿Hacer qué, por dios? Véndela.”

“No puedo hacer eso, cariño,” dijo Madre espantada.

“¿Por qué no?”

“Pero si acabo de comprarla.”

“Entonces véndela mientras está inmaculada.”

“No seas ridículo cariño,” dijo Madre firmemente; “eso está más allá de toda discusión. Sería una completa locura.”

Por lo tanto vendimos la casa y nos alejamos de las tinieblas del verano inglés como una bandada de golondrinas migratorias.”

Vínculo: http://es.wikipedia.org/wiki/Gerald_Durrell


Ninguno nacio para si mesmo

Viernes, 16 febrero, 2007

 

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   Aquí tenemos a un escritor de mediados del siglo XVI expresando de una manera simple y profunda al mismo tiempo, sus consideraciones sobre la vida en el campo y el como vivirla. Sus sabias palabras nos hablan de un espíritu sensible y universal, lleno de fe en el potencial de sus semejantes, cuando estos eligen las actividades más fructíferas y solidarias, como es la plantación de árboles. Siempre recuerdo con admiración este parrafo del libro que ahora comparto contigo:

“…La primera es, que en los arboles, no ay tanto trabajo como en las viñas, y ay mas provecho y deleite, y en las frutas placer, y la frescura de las hojas, los colores y los olores, de diversas maneras de flores, la variedad de los sabores en la multitud de las frutas, sombras del Verano, musicas suavissimas de pajaritos, que gorjean en los arboles, mil maneras de frutas que suceden unas a otras, unas para verdes, otras para verdes y secas. No me quiero poner a relatar por entero sus lindezas, los provechos de las arboledas y frutales. El que qusiere gozar dellas en la vejez (si Dios allá le llegare, que no ay ninguno que no aya esperanza de llegar a viejo) procure trabajar, y poner en la mocedad y plantar, que una de las cosas en que mucho los viejos se huelgan (como dice Tulio) es con los arboles que pusieron quando mozos. No deven aguardar a plantar arboles quando viejos, que les acaecera como a los que se casan a la vejez, que dejan los hijos chicos y huerfanos.
No digo que por ser viejos dejen de plantar, que aunque no lo huvviesen de gozar mas vale dejar a los enemigos en la muerte, que demandar a los amigos en la vida, quanto mas que no ay ninguno por vejorrioto que sea, que no tenga esperanza de vivir
su parte de años, y aquellos nunca assoman,pues necedad es tener esperanzade vivir, no trabajar continuo para sostener la vida, quanto mas siendo el ejercicio de las arboledas tan santo,tan agradable, y deportoso, y de tan poco trabajo, que casi menos no puede ser,y tan provechoso, que una buena obra de poner un arbol aprovecha a presentes y venideros, y quanto vive el arbol, tanto ayuda aquella buena obra, que sembrar los campos de pan,solamente aprovecha a los que siembran, y a pocos despues dellos, y a esse aprovecha que lo trabaja: y pocas gracias a los tales,que para si solos trabajaron, o quando mucho para sus hijos, mas poner arboles para hijos y nietos, y muchas generaciones, y como otros plantaron para nos, gozamos de su trabajo, cosa justa es que nosotros trabajemos y plantemos para nos, y para los que despues de nos vinieren, que bien mirando ninguno nacio para si mesmo solamente,
que a los semejantes poco se les deve agradecer. Pues es bien que cada uno procure poner y plantar arboles….Quantos en su vejez han puesto arboles de que no esperavan ver fruto, y han gozado dellos muchos años, y quantos a los veinte años han gozado de los arboles que pusieron quando niños…”

Agricultura General de Gabriel Alonso de Herrera, 1513