Y VERÁS QUE TU VIDA RESPLANDECE

Jueves, 4 octubre, 2007

 

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-Ten los pies en el suelo y la cabeza en el cielo. Cuando camines de noche mira las estrellas; interésate por cuando la luna crece y cuando mengua, y aprende a localizar algunas constelaciones. En algún momento de tu vida duerme al raso: la espalda contra el calor de la tierra, los ojos mirando al cielo.

– Siempre que hables con otra persona ponte por un momento en su lugar, imagina que tú eres ella; seguro que la entenderás mejor.

– Aunque cueste algún esfuerzo, mantén siempre una pizca de alegría en tu ánimo; la alegría es contagiosa y se comunica a la gente.

– Intenta comprender a los niños, y adáptate en lo posible a su mundo; también ellos habitan la Tierra. Cuando camines y te encuentres con un niño, abre bien tus ojos y sonríele.

– Trata a las personas como te gustaría que te tratasen ti, de esta manera tu mundo será más hermoso y habitable. No esperes milagros de los demás, ni te ofendas por el olvido de los otros. Confía en ti mismo y no hagas caso de adivinos y curanderos.

– Aliméntate de la mejor manera posible, sana y racionalmente, sin caer en los excesos. Tu propio cuerpo es el mejor médico, quien mejor te conoce.

– Piensa que las personas silenciosas son a menudo intuitivas. Respeta su silencio y aprécialo tanto como la compañía de un buen conversador. Las grandes ideas nacen del silencio y la meditación.

– Reconoce a Dios en todos los dioses y en todas las culturas, Alá, Yahvé, Buda o Krishna participan del mismo principio.

– Ejercita tu cuerpo. Respira aire puro y camina al menos durante media hora cada día. Cuando estés solo, habla de vez en cuando con los animales y las plantas. Lee y mira con tranquilidad a la gente que te rodea. Observa cómo transcurre la vida, cómo se mueve el mundo. Regálate de vez en cuando la contemplación de un hermoso paisaje en las montañas o junto al mar.

– Escribe y pinta, aunque pienses que no lo haces bien. Escribir te ayudará a conocerte. El dibujo y la pintura relajarán tu mente.

– Y verás que tu vida resplandece; sentirás tus pies más ligeros y la conciencia más ancha. Quizá no lograrás cambiar el mundo, pero empezarás a saber de ti mismo.

 

“La Sonrisa de la Tierra” ( Ramón Villeró )

Cortesia de la Nena.


QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR

Sábado, 29 septiembre, 2007

Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.

El sur es un desierto que llora mientras canta,
y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
hacia el mar encamina sus deseos amargos
abriendo un eco débil que vive lentamente.

En el sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.

Luis Cernuda
Un río, un amor (1929)


LOS CONJURADOS

Miércoles, 29 agosto, 2007

 

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Otro fragmento apócrifo        ( Los conjurados )

 

Uno de los discípulos del maestro quería hablar a solas con él, pero no se atrevía. El maestro le dijo:

– Dime qué pesadumbre te oprime.

El discípulo replicó:

– Me falta valor.

El maestro dijo:

– Yo te doy el valor.

La historia es muy antigua, pero una tradición, que bien puede ser no apócrifa, ha conservado las palabras que esos hombres dijeron, en los linderos del desierto y del alba.

Dijo el discípulo:

– He cometido hace tres años un gran pecado. No lo saben los otros pero yo lo sé, y no puedo mirar sin horror mi mano derecha.

Dijo el maestro:

– Todos los hombres han pecado. No es de hombres no pecar. El que mirare a un hombre con odio ya le ha dado muerte en su corazón.

Dijo el discípulo:

– Hace tres años, en Samaria, yo maté a un hombre.

El maestro guardó silencio, pero su rostro se demudó y el discípulo pudo temer su ira. Dijo al fin:

– Hace diecinueve años, en Samaria, yo engendré a un hombre. Ya te has arrepentido de lo que hiciste.

Dijo el discípulo:

– Así es. Mis noches son de plegaria y de llanto. Quiero que tú me des tu perdón.

Dijo el maestro:

– Nadie puede perdonar, ni siquiera el Señor. Si a un hombre lo condenaran por sus actos, no hay quien no fuera merecedor del infierno y del cielo. ¿Estás seguro de ser aún aquel hombre que dio muerte a su hermano?

Dijo el discípulo:

– Ya no entiendo la ira que me hizo desnudar el acero.

Dijo el maestro:

– Suelo hablar en parábolas para que la verdad se grabe en las almas, pero hablaré contigo como habla el padre con su hijo. Yo no soy aquel hombre que pecó; tú no eres aquel asesino y no hay razón alguna para que sigas siendo su esclavo. Te incumben los deberes de todo hombre: ser justo y ser feliz. Tú mismo tienes que salvarte. Si algo ha quedado de tu culpa yo cargaré con ella.

Lo demás de aquel diálogo se ha perdido.

J.L.Borges


PABLO NERUDA. POEMAS 15 y 20

Domingo, 26 agosto, 2007

 

Me gustas cuando callas … (Poema XV) 

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. (Poema XX).

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

PABLO NERUDA

VÍDEO EN CASA


EL MOMENTO DE TU VIAJE

Jueves, 16 agosto, 2007

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SUBTERFUGIO PARA LA AUSENCIA

(fragmento)

Vos no te vas
no te vas nunca,
estás siempre
creo que tu ausencia no existe
quizá porque la niego
pero no existe
Uno lleva a la gente que ama
en el ventrículo izquierdo
y en el derecho un jirón de su alma
Cuando te vayas
por fin te vayas
y te busque
y no te encuentre
descubriendo que llegó
por fin
el momento de tu viaje
te imaginaré con la vista perdida en el hielo
descubriendo el frío que añoro
como si por mí viajaras
conmigo viajaras
Y será así realmente
Estar con vos
aunque sea así
soñando
será una de las maneras de tenerte
de que no te vayas.

 

( Juan Daniel Perrotta – de Recuperar el norte)


Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Viernes, 6 julio, 2007

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.


Y luego centelleas

Jueves, 28 junio, 2007

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COMO TÚ


Así es mi vida, mi vida,
piedra, como tú.
Como tú
piedra pequeña, como tú,
piedra ligera, como tú.
Como tú,
canto que ruedas, como tú,
por las veredas, como tú.
Como tú,
guijarro humilde, como tú,
de las carreteras, como tú.
Como tú,
piedra pequeña, como tú.
Como tú,
guijarro humilde, como tú.
Como tú,
que en un día de tormenta,
como tú,
te hundes en la tierra, como tú.
Como tú,
y luego centelleas, como tú,
bajo los cascos,
bajo las ruedas, como tú.
Como tú,
piedra pequeña, como tú.
Como tú,guijarro humilde, como tú.
Como tú,
que no sirves para ser ni piedra,
como tú,
ni piedra de una lonja,
como tú.
Ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia,
ni piedra de una audencia,
como tú.
Como tú,
piedra aventurera, como tú,
que tal vez estás hecha
como tú.
Como tú, sólo para una honda,
como tú,
piedra pequeña, como tú.
Como tú.

(Paco Ibañez canta a León Felipe)